El fuego eterno

«… Todos los pueblos del mundo han hecho uso del fuego, pero hasta el siglo XIX seguía habiendo unas pocas tribus que no sabían encenderlo. Lo obtenían, o bien de otras tribus, o de incendios forestales causados por los rayos, y se preocupaban por guardar las brasas. Probablemente la hoguera que más tiempo lleva ardiendo sea la del templo de Zoroastro en Yazd, Irán, cuya llama no se apaga desde el año 470 d. C. Los curas alimentan el fuego, por lo general, con madera de melocotonero y almendro. Se ha movido en tres ocasiones: primero en 1174 y luego en 1474, antes de llegar a su emplazamiento actual en 1940.»

Lars Mytting,  El libro de la madera. Una vida en los bosques. Alfaguara, 2016

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El árbol más antiguo del mundo

«… Nuestras especies de árboles más comunes pueden llegar a tener cuatrocientos años, y curiosamente el árbol más antiguo del mundo crece en Suecia, muy cerca de la frontera con Noruega, en una meseta de Dalarna. Se trata de un pequeño abeto de más de nueve mil quinientos cincuenta años. Para ser exacto, es la raíz la que tiene esa edad; el tronco en sí tiene «solo» seis siglos.»

Lars Mytting,  El libro de la madera. Una vida en los bosques. Alfaguara, 2016

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Fichar

«… Y, entre otras cosas, quería decirle que no es necesario que selle su ficha en el reloj. Que lo hagan los demás. Usted no. Eso le dará, a diferencia de los demás, la libertad moral de llegar puntual por la mañana, o con antelación. Así será usted mismo quien mantenga el escrúpulo de llegar con puntualidad, y no lo hará por la amenaza de las multas.»

Goffredo Parise,  El patrón. Sexto Piso, 2014

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Mientras sea hombre

«… Mientras sea hombre, tal y como entiende la personalidad humana, no habrá nunca un puesto para usted en una empresa.»

Goffredo Parise,  El patrón. Sexto Piso, 2014

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La lucha contra el no ser

«… Se tiene más potencia de ser porque hay que superar más “no ser” y mientras se pueda superarlo. Si ya no se puede cargar con él ni se puede superarlo, entonces el resultado es la completa impotencia, el final de toda potencia de ser. Este es el riesgo de todo lo vivo. Cuanto más “no ser” pueda sobrellevar lo vivo, más amenazado está, pero tiene mayor potencia de ser si resulta que está en condiciones de desafiar ese peligro. […] Un proceso de aprendizaje es más poderoso cuanto más “no ser” pueda incluir en su autoafirmación sin resultar destruido por ello.»

P. Tillich citado en Byung-Chul Han,  Sobre el poder. Herder, 2016

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La violencia pura

«… Incluso aquella violencia física que se usa para forzar a otro que haga determinada acción sigue estando inscrita en un proceso de comunicación, por cuanto, aunque de manera violenta, realiza una decisión referida a una acción: esa violencia física se usa para obligar a otro a que haga u omita una acción determinada. Pero la violencia se vuelve pura cuando se la despoja de todo contexto comunicativo. Lo siniestro o lo abisal que tiene consiste en tal desnudez y en tal pureza. Por ejemplo, atormentar arbitrariamente o incluso matar a otro, sin que con ello se produzca ninguna intencionalidad comunicativa, remite a esta violencia pura y sin sentido, es más, pornográfica. Tal violencia no busca una comunicación. En último término, al autor de la violencia pura le resulta irrelevante lo que el otro haga. Y lo que importa tampoco es la obediencia. Al fin y al cabo, la obediencia sigue siendo un acto comunicativo. Lo que se intenta más bien es extinguir por completo el hacer del otro, su voluntad, es más, la libertad y la dignidad del otro. La violencia pura pretende un exterminio completo de la alteridad

Byung-Chul Han,  Sobre el poder. Herder, 2016

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Poder anónimo

«… El poder alcanza una estabilidad elevada cuando se presenta como “uno” impersonal, cuando se inscribe en la “cotidianidad”. No es la coerción, sino el automatismo de la costumbre lo que eleva su eficiencia. Un poder absoluto sería uno que nunca se señalara a sí mismo, sino que, más bien, se fundiera del todo en la obviedad. El poder brilla por su ausencia

Byung-Chul Han,  Sobre el poder. Herder, 2016

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