El cuerpo de una amada difunta

«… Todos vosotros conocéis la profunda melancolía que nos sobrecoge al recordar los tiempos felices. Esos tiempos que se han alejado para no volver más y de los cuales estamos más implacablemente separados que por cualquier distancia. Y las imágenes de la vida son más seductoras todavía vistas en el reflejo que nos dejan, y pensamos en ellas como en el cuerpo de una amada difunta que reposara bajo tierra y que de pronto se nos apareciera, como un luminoso espejismo.»

Ernst Jünger,  Sobre los acantilados de mármol. Destino, 2003

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Contra la belleza

«… Profundo es el odio que en los corazones abyectos arde contra la belleza.»

Ernst Jünger,  Sobre los acantilados de mármol. Destino, 2003

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Épocas de decadencia

«… Hay épocas de decadencia en las que se desvanece la forma de vida profunda que en cada uno de nosotros está dibujada de antemano.»

Ernst Jünger,  Sobre los acantilados de mármol. Destino, 2003

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Nos comunicaban su calor

«… Releíamos viejas cartas, con objeto de fortalecer nuestro ánimo, repasábamos los acreditados libros en los que unos corazones convertidos en polvo desde siglos atrás nos comunicaban su calor.»

Ernst Jünger,  Sobre los acantilados de mármol. Destino, 2003

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Max Planck. Una vida tan trágica como la de Job

«… Max Planck era oriundo de Kiel, y ya en su juventud llegó a la convicción —lo mismo que Einstein— de que por el simple razonamiento se podían establecer leyes absolutas. La vida de este hombre generoso que obtuvo el premio Nobel de Física en 1918 y propuso a Einstein, es una vida tan trágica como la de Job. Uno de sus hijos cayó en la Primera Guerra Mundial [Verdún]; las dos hijas mellizas murieron al tener su primer hijo, hacia la misma época en que el padre recibía el premio Nobel. Su casa, situada en Berlín-Grünewald, fue destruida por las bombas en 1944; le robaron la biblioteca y quedaron destruidos un gran número de documentos insustituibles, entre ellos las cartas de Einstein. Cuando huía con su esposa de los horrores de la guerra, los asaltaron unos bandidos que les despojaron a ambos de lo más necesario. Por último, casi al final de la guerra, estuvo sepultado durante muchas horas en el sótano de una casa de campo, en Kassel, cuando a finales de enero de 1945 su hijo Erwin, que había sido amigo del canciller Franz von Papen, fue ejecutado por los nazis por haber participado en el atentado contra Hitler del 20 de julio de 1944. En medio de un caótico mundo en ruinas Max Planck murió el 4 de octubre de 1947, en Gotinga, casi a los noventa años de edad.»

Carl Seelig,  Albert Einstein. Espasa, 2005

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Un individuo válido

«… No es suficiente enseñar a los hombres una especialidad. Con ello se convierten en algo así como máquinas utilizables pero no en individuos válidos. Para ser un individuo válido el hombre debe sentir intensamente aquello a lo que puede aspirar. Tiene que recibir un sentimiento vivo de lo bello y de lo moralmente bueno. En caso contrario se parece más a un perro bien amaestrado que a un ente armónicamente desarrollado. Debe aprender a comprender las motivaciones, ilusiones y penas de las gentes para adquirir una actitud recta respecto a los individuos y a la sociedad.»

Albert Einstein,  Mi visión del mundo. Tusquets, 1995

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El gran prestigio de las matemáticas

«… Las matemáticas gozan de prestigio propio frente a las demás ciencias. El motivo es que sus proposiciones son absolutamente ciertas e indiscutibles, mientras que todas las proposiciones de las demás ciencias son discutibles hasta cierto punto, y corren siempre peligro de quedar invalidadas por nuevos descubrimientos. A pesar de ello, el investigador de otra área no necesitaría envidiar la suerte de matemático, cuyas proposiciones no se refieren a hechos de la realidad sino sólo de nuestra imaginación. No debe sorprender que se llegue a conclusiones lógicas congruentes si uno se ha puesto de acuerdo en los axiomas fundamentales, así como en el método a seguir. De este método y de los axiomas fundamentales deberán deducirse todas las proposiciones. Por otra parte, este gran prestigio de las matemáticas descansa en el grado de seguridad que confieren a las ciencias de la naturaleza, grado que éstas no podrían alcanzar sin su ayuda.»

Albert Einstein,  Mi visión del mundo. Tusquets, 1995

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Y no como una amarga obligación

«… Dar importancia excesiva y prematura al sistema competitivo y a la especialización en beneficio de la utilidad, segrega al espíritu de la vida cultural, y mata el germen del que depende la ciencia especializada.
Para que exista una educación válida es necesario que se desarrolle el pensamiento crítico e independiente de los jóvenes, un desarrollo puesto en peligro continuo por el exceso de materias (sistema puntual). Este exceso conduce necesariamente a la superficialidad y a la falta de cultura verdadera. La enseñanza debe ser tal que pueda recibirse como el mejor regalo y no como una amarga obligación.»

Albert Einstein,  Mi visión del mundo. Tusquets, 1995

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Fingir siempre

«… Pero la orden es fingir siempre —dijo–. Sólo cuando nacemos y morimos se nos permite actuar de una forma honrada.»

Roger Highfield & Paul Carter,  Las vidas privadas de Albert Einstein. Folio, 2003

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La gravedad

«… Tras unos días de trabajo frenético, la estructura entera de la teoría general de la relatividad estaba en pie. Einstein demostró que la gravedad no era la fuerza de un cuerpo que actuaba sobre otro, sino una propiedad del espacio-tiempo. Los objetos masivos crean distorsiones en el espacio-tiempo que hay a su alrededor, y esas curvas cuatridimensionales actúan como caminos para que los sigan objetos más pequeños, como un rodamiento sigue la línea de menor resistencia sobre un plano irregular de dos dimensiones.»

Roger Highfield & Paul Carter,  Las vidas privadas de Albert Einstein. Folio, 2003

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